Vidas robadas en Auschwitz. El talit de Solomon Krieser.

En la religión judía, los hombres reciben un talit o manto de oración en su 13 cumpleaños

Vidas robadas en Auschwitz. El talit de Solomon Krieser.

En la religión judía, los hombres reciben un talit o manto de oración en su 13 cumpleaños, tras haber celebrado su Bar Mitzvá y, por tanto, alcanzar la madurez personal frente a su comunidad.

Este mismo talit les acompaña en dos días de gran trascendencia para cualquier judío: el de su matrimonio y el de su entierro, cuando el cuerpo del difunto se cubre con el talit durante rito final de atención a los muertos.

Este es el talit de Solomon Krieser, un hombre nacido en 1896 en Oswiecim y tan corriente como cualquier otro habitante de la localidad polaca; una persona con una vida apacible, que se ganaba el pan y practicaba su fe honestamente.

Tras contraer matrimonio con mujer Perla en 1923, el matrimonio de los Krieser se trasladó a Amberes, en Bélgica. Allí, ella confeccionaba ropa que Solomon vendía, hasta que la invasión de Bélgica por los alemanes en 1940 les obligó a huir a Francia junto a sus dos hijas, Hilda y Hannah.  

Sin embargo, Salomon, Perla y sus dos pequeñas fueron capturados junto a otros refugiados por las autoridades francesas y enviados a un campo de concentración francés, Riversaltes.

Gracias a la intervención de una enfermera austriaca, sus hijas fueron después deportadas a Suiza, un territorio relativamente seguro, aunque sus padres no fueron tan afortunados… En 1942 Perla y Solomon fueron deportados y asesinados en Auschwitz.

Justo antes de su deportación al campo nazi alemán, quizás imaginando su fatal devenir, Solomon envió a sus hijas el poco dinero que le quedaba y su talit, hoy mostrado al público en la exposición Auschwitz de Madrid. Un talit que, lamentablemente, jamás abrazó el cuerpo de Salomon Krieser tras su injusta muerte.