Helena Citrónová y Franz Wunsch; amor prohibido en Auschwitz

Historias reales en los campos de concentración

HELENA CITRÓNOVÁ Y FRANZ WUNSCH; UN AMOR PROHIBIDO EN AUSCHWITZ

En la primavera de 1942, dos mil mujeres solteras procedentes de Eslovaquia fueron deportadas a Auschwitz en dos trenes. Entre ellas se encontraba la joven judía Helena Citrónová, que, al poco de convertirse en prisionera comprobó en primera persona la dureza del día a día en el campo

“Trabajé en un comando exterior demoliendo edificios y cargando escombros. Dormía sobre paja infestada de pulgas y miraba aterrorizada cómo las demás mujeres que la rodeaban comenzaban a abandonar toda esperanza y a morir”.

Helena Citrónová
Helena Citrónová
Entrevista con el periodista Laurence Rees de la BBC.

En este contexto, Citrónová tuvo conocimiento de que existía  en Auschwitz un lugar denominado eufemísticamente “Canadá”, donde se llevaban las pertenencias de los deportados para después ser ordenadas, clasificadas y enviadas de vuelta a Alemania para su venta y sufragio de la guerra.  

También conoció que para los prisioneros que desempeñaban trabajos forzados en «Canadá» la vida era ligeramente más cómoda, ya que en algunas ocasiones las maletas robadas a los deportados escondían alimentos que, a escondidas de la SS, algunos prisioneros ingerían.  

Por este motivo, Helena se esforzó por acceder a este comando conocido como “de limpieza; cosa que finalmente logró, aunque a punto estuvo de costarle la vida. 

La casualidad quiso que el primer y casi último día de Helena Citrónová en «Canadá» coincidiese con el cumpleaños de uno de los guardias de la SS que supervisaba los trabajos de clasificación del barracón, el austríaco SS-Rottenführer (cabo primero) Franz Wunsch. 

“Durante la hora de la comida —cuenta Helena—, la Kapo nos preguntó si alguna de nosotras sabía cantar o recitar algo bonito, pues ese día era el cumpleaños del hombre de la SS”

Tras ser amenazada con ser enviada el Comando Penal, uno de los que presentaba una mayor tasa de mortalidad, Helena fue una de las elegidas para cantar el «cumpleaños feliz» al oficial, que quedó instantáneamente prendado de ella

 

Tras cumplir con las órdenes, reticentes y entre lágrimas, Helena Citrónová recibió, sin embargo, una noticia que le cambiaría la vida: Wunsch ordenó a la Kapo que aquella joven de hermosa voz volviese a la mañana siguiente para trabajar en «Canadá». Sin pretenderlo, no solo había impedido que se la llevasen al Comando Penal, sino que acababa de salvarle la vida. 

A medida que los días pasaban Wunsch cada se fue encaprichando más y más de Helena, a quien según declaraciones de la propia Citrónová, miraba con amabilidad, con cariño, sin un ápice del sórdido deseo sexual que mostraban otros camaradas, que no se contuvieron de abusar sexualmente de determinadas reclusas.

Con el tiempo, esta proximidad entre Helena y Franz fue en aumento y los detalles del oficial, que incluso salvó a su hermana de la cámara de gas, fueron conquistando a Helena y ablandándole el corazón, que se le había curtido a base de miseria y barbarie. «Con el paso del tiempo, llegó un momento en que de verdad lo amé. Arriesgó su vida [por mí] más de una vez», afirmó Helena. 

Así las cosas, Helena comenzó a tener sentimientos románticos hacia él; aunque, al estar prohibida su relación, esta se limitó a un intercambio de miradas, palabras fugaces y notas cortas que se pasaban cuando se cruzaban en el barracón. Algo que no pasó desapercibido a sus superiores

Auschwitz imagen actual

Cuando la Segunda Guerra Mundial terminó, Wunsch emprendió una búsqueda desesperada de Helena que le llevó a pasar dos años recorriendo cualquier lugar en el que la eslovaca pudiese estar, queriendo conocer su destino y paradero. 

Sin embargo, ambos tendrían que esperar a 1972 para volver a mirarse a los ojos. Fue durante el juicio a Wunsch, del que saldría absuelto de todos los cargos.  

Tras 30 años sin verse, Helena no dudó en declarar como testigo y contar su experiencia en el campo junto a su amor; una historia cuyos detalles recoge ahora la escritora Mónica González en Amor y Horror Nazi. Historias Reales en los campos de concentración, un libro con 14 de las las historias de amor más significativas surgidas y vividas durante la Segunda Guerra Mundial con testimonios reales de sus protagonistas. 

Mónica González Álvarez (Valladolid, 1979) es periodista, escritora y guionista de radio y televisión. Colaboradora habitual como experta en sucesos en programas televisivos; también en radio con una sección semanal en Madrid Directo presentado por Nieves Herrero en Onda Madrid; además, de escribir para periódicos como La Vanguardia. Es autora de cuatro ensayos de investigación entre los que destacan el éxito de ventas Guardianas nazis. El lado femenino del mal (2012) con seis ediciones y traducido en Italia o Las caras del mal (2015).

Twitter: @monicagalvarez