El exterminio

“La solución final al problema judío”

Tras el inicio de la Segunda Guerra Mundial, en enero de 1942 la política antisemita de la Alemania nazi dio un salto en el horror con la puesta en marcha de la conocida como “solución final al problema judío”, que daría un segundo uso, aún más terrorífico, a los campos.

En pocas palabras, los líderes nazis reunidos en la conferencia de Wannsee decretaron la aniquilación, sin preámbulos, de todo hombre, mujer y niño judío que quedara con vida en la Europa ocupada. 

Esta terrible culminación del nazismo implicaba eliminar de la faz de la tierra al pueblo hebreo, “enemigo” número uno de la nación alemana, y silenciar cualquier vestigio de su contribución a la historia de la humanidad. 

Casi lo consiguieron. 

Fotos de víctimas

Imágenes robadas a prisioneros en Auschwitz, mostradas actualmente al público en el Museo Estatal de Auschwitz – Birkenau. © Paweł Sawicki.

Los métodos más empleados en los albores del Holocausto para acabar con cerca de 800.000 judíos y prisioneros de guerra polacos fueron los fusilamientos masivos y el asesinato en camiones de gas, aunque pronto se sustituyeron por un sistema más económico, anónimo y eficaz: los campos de exterminio y las cámaras de gas, ubicados en la Polonia ocupada.

El campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau fue, sin duda alguna, la herramienta clave para conseguir su propósito, dadas sus grandes dimensiones y su estratégica ubicación en la confluencia de las principales rutas ferroviarias del Tercer Reich.

Fue en esta “fábrica de la muerte” dirigida con mano de hierro por el comandante Rudolf Höss, donde un mayor número de judíos y también romaníes, mayoritariamente, fue enviado a morir en las cámaras de gas, bajo la promesa de una reparadora ducha caliente.

víctimas auschwitz
plano aereo cámara de gas

A la izquierda, un grupo de niños y mujeres esperan en el bosque aledaño al crematorio, sin saber que en breve serán conducidos a la cámara de gas. © Yad Vashem. A la derecha, imagen actual de los restos de una de las cámaras de gas de Auschwitz.

El campo de Auschwitz – Birkenau contaba con cuatro crematorios donde la SS obligaba a los propios reclusos (integrados en Sonderkommandos) a quemar los centenares de miles de cadáveres de sus compañeros, con el fin de hacer desaparecer las evidencias de la masacre.

La capacidad máxima de cremación en los periodos de mayor actividad del campo llegó a ser de hasta 10.000 personas diarias.

Durante la Shoah, más de seis millones de judíos fueron asesinados como parte de un plan integral de arianización de la sociedad alemana. Dos tercios de los judíos europeos desaparecieron para siempre.