Los Pirineos españoles, la escapatoria del nazismo para más de 15.000 personas

Unos pocos miles de judíos lograron escapar de la Europa ocupada por los nazis, por @josepcalvetb

Los Pirineos españoles, la escapatoria del nazismo para más de 15.000 personas

Dos de cada tres judíos que residían en Europa a principios de los años treinta del siglo XX murieron durante la dominación nazi y la Segunda Guerra Mundial. Los más previsores abandonaron Alemania tras la llegada al poder de Hitler, pero la inmensa mayoría dejaron sus vidas en los instrumentos de represión nazi, entre ellos los guetos y los campos de concentración y de exterminio.

Frente a los millones de muertos, situamos a unos pocos miles de judíos que en plena Segunda Guerra Mundial lograron huir de la Europa ocupada por los nazis. Tras cruzar los Pirineos llegaron a la Península Ibérica desde donde emigraron a un tercer país. Unos 15.000 judíos asquenazís salvaron sus vidas a través de España.

Los primeros refugiados llegaron a España tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Lo hicieron a través de las aduanas y pudieron atravesar el país para embarcar desde puertos españoles o portugueses. Esta situación cambió al poco tiempo. El gobierno español, presionado por Alemania, restringió la emisión de visados de entrada al país donde seguía vigente normativa sobre el paso de las fronteras claramente antijudía.

Imagen de la Cárcel de Sort donde se encarcelaba a la mayoría de judíos detenidos.
Imagen de la Cárcel de Sort donde se encarcelaba a la mayoría de judíos detenidos. (Arxiu Comarcal del Pallars Sobirà)

Sin visados, los que llegaban al sur de Francia tuvieron que cruzar clandestinamente los Pirineos a través de los pasos de montaña que atraviesan la cordillera. Su fuga se convirtió en épica y dramática. Caminando bajo el frío, la niebla, la nieve, recorriendo caminos inacabables, sorteando la vigilancia de las patrullas de policía francesas y alemanas… Muchos fugitivos sufrieron accidentes, congelaciones o llegaron completamente agotados por el esfuerzo efectuado. Otros, tristemente, pagaron con sus vidas el haber emprendido esta desesperada huida.

Para asegurar el éxito de las expediciones, se constituyeron las redes de evasión que se encargaban de conducirlas desde cualquier punto de Europa hasta España y Portugal. Estaban integradas, especialmente en las últimas etapas, por españoles exiliados en el sur de Francia y también contaban con colaboradores en los pueblos fronterizos con Francia y Portugal.

Por otra parte, la solidaridad de los que vivían cerca de la frontera fue intensa. Vecinos de pequeños núcleos de población mostraron su compromiso y ayuda a estas personas que se encontraban al borde la muerte.

El gobierno español mantuvo una posición de ambigüedad hacia estos judíos. La estricta vigilancia de caminos y vías de comunicación facilitaba que los refugiados fueran habitualmente apresados tan solo pisar territorio español, acusados de paso clandestino de fronteras y posteriormente encarcelados. Paralelamente, durante casi dos años, de manera puntual, la policía española retornó a Francia a un número indeterminado de detenidos.

Documento de pago, a cargo de Samuel Sequera, representante del American Joint Distribution Comittee, de la factura de la estancia de refugiados judíos en el Hotel Pessets de Sort. Año 1944. (Familia Aytés).
Documento de pago, a cargo de Samuel Sequera, representante del American Joint Distribution Comittee, de la factura de la estancia de refugiados judíos en el Hotel Pessets de Sort. Año 1944. (Familia Aytés).

La gran mayoría fueron aceptados y encarcelados en pequeñas cárceles del Pirineo y en prisiones provinciales. Los hombres podían ser internados en el campo de concentración de Miranda de Ebro mientras las mujeres y los niños acostumbraban a quedar libres.

La atención a estos refugiados, inicialmente a cargo de las embajadas aliadas, no fue efectiva hasta que se establecieron en España organizaciones humanitarias como el American Joint Distribution Committee en Barcelona y el American Friends Service Committee en Madrid. Trabajaban con dos objetivos básicos, evitar el encarcelamiento de los detenidos y agilizar su salida de España. Poco a poco, conseguirán reunirles en Barcelona y en Madrid hasta que conseguían los visados para emigrar a los Estados Unidos, Inglaterra, Canadá o Palestina. Dejaban atrás la persecución, los campos de exterminio o las cámaras de gas donde murieron sus vecinos, sus amigos y sus seres queridos.

Josep Calvet Bellera (La Pobla de Segur, 1965) historiador, es autor de Huyendo del Holocausto (2015, 2ª edición) y Las montañas de la libertad (2010) sobre los refugiados judíos que huyeron de la persecución a través de los Pirineos.

Ha coordinado el proyecto de creación de la cárcel-museo “El camino de la libertad” ubicado en la antigua cárcel de Sort (Lleida) y es asesor del proyecto Perseguidos y Salvados que impulsa la Diputación de Lleida con el objetivo de recuperar la memoria del paso por el Pirineo de Lleida de los judíos que huían del Holocausto.

Mandred Bundheim y otros dos refugiados judíos en la ciudad de Lleida. Junio de 1944. (Joseph Ben Brith).
Mandred Bundheim y otros dos refugiados judíos en la ciudad de Lleida. Junio de 1944. (Joseph Ben Brith).

Josep Calvet Bellera (La Pobla de Segur, 1965) historiador, es autor de Huyendo del Holocausto (2014) sobre los refugiados judíos que huyeron de la persecución a través de los Pirineos. Es asesor del proyecto Perseguidos y Salvados que impulsa la Diputación de Lleida.

@josepcalvetb