El interior de 3 libros de Auschwitz Exhibition, ahora visible

El interior de 3 libros de Auschwitz Exhibition, ahora visible

Cuando se cumplen siete meses de la llegada a Madrid de la Exposición Auschwitz ‘No hace mucho. No muy lejos’, el interior de tres objetos se encuentra ahora visible al público, gracias a la colocación de unos nuevos soportes que permiten que estos puedan mostrarse abiertos y, con ello, ser apreciados con mayor facilidad.

A continuación se detallan los objetos afectados por esta mejora.

«El álbum de la motocicleta» (1935)

«El álbum de la motocicleta» (1935)

En 1935, el judío alemán Werner Fritz Fürstenberg, que se había mudado a los Países Bajos, viajó a Berlín en motocicleta. Por el camino, fotografió los carteles que anunciaban en la entrada de ciudades y pueblos: «Los judíos no son bienvenidos». Lo que resulta más chocante es que cada uno de ellos es diferente, aunque el mensaje sea similar. En lugar de encargarlos a las autoridades nazis de Berlín, fueron los propios municipios quienes los elaboraron y colocaron. Las fotografías del álbum ocupan catorce páginas.

Colección de la Wiener Library de Londres

«Diapasón y partitura» (1940)
«Diapasón y partitura» (1940)

«Diapasón y partitura» (1940)

Diapasón y partitura en la que se lee el sello de: HÄFTL.-KAPELLE KL AUSCHWITZ NO… («orquesta de prisioneros del campo de concentración de Auschwitz, n.º…», década de 1940)

 Colección del Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau

«Llegada de Hitler a un mitin del Partido Nazi» (1933)
«Llegada de Hitler a un mitin del Partido Nazi» (1933)

«Llegada de Hitler a un mitin del Partido Nazi» (1933)

Estas fotografías, recogidas en Deutschland erwache, ofrecen una idea de por qué tantos alemanes se adhirieron al nacionalsocialismo. Admiraban el convencimiento de los nazis de que era posible un cambio para la nación. Además, el diseño de la cruz gamada, los uniformes y saludos adoptados del fascismo italiano, los desfiles copiados a los militares, los mítines multitudinarios importados del ámbito deportivo y un lenguaje y unas reliquias más propios del culto a los mártires cristianos hacían pensar en unidad, pasión y determinación para alcanzar un objetivo concreto.

El partido solo necesitaba una catástrofe política, social o económica para convertirse en una fuerza política viable. La Gran Depresión que azotó Alemania en 1930 cumplió tal cometido. Las medidas de austeridad adoptadas por el Gobierno de Weimar resultaron tan impopulares como poco eficaces. Cuando el número de parados superó los cuatro millones, buena parte de la población empezó a convencerse de que Hitler podía ofrecer una solución real. Paul von Hindenburg, presidente del Reich, lo invitó a formar un Gobierno el 30 de enero de 1933, y Hitler aceptó. Dos meses después había destruido las instituciones democráticas de Alemania e instaurado la dictadura nazi.