La liberación

El fin del infierno

A finales de 1944 y ante la imparable ofensiva de las huestes de Ejército Rojo, las autoridades nazis del campo se prepararon para abandonar Auschwitz y ordenaron la destrucción de las evidencias de los crímenes cometidos.

Establos en Auschwitz-Brikenau

Filas de barracones en Auschwitz – Birkenau, tras la liberación del campo. © Museo Estatal de Auschwitz – Birkenau.

Tras eliminar la documentación y gran parte de las instalaciones, entre los días 17 y 21 de enero los prisioneros que aún podían caminar fueron obligados a caminar hacia el interior del Reich, en lo que se conocieron como marchas de la muerte.  Aquellos pocos que no fallecieron en la travesía, fueron reubicados en otros campos.

Aún así, las tropas soviéticas encontraron a su llegada, el 27 de enero de 1945abundantes e irrefutables pruebas del exterminio masivo en Auschwitz, como montones de cadáveres sin enterrar o las pertenencias de las víctimas: miles de trajes de caballero y vestidos de mujer o, entre otros, 6500 kilos de cabello humano preparado para su venta en Alemania.

Gafas
Zapatos

Algunas de las evidencias del asesinato deliberado encontradas en el campo tras su liberación: montañas de gafas y calzado robado a los prisioneros. Izquierda: © Wiener Library. Derecha: Cortesía de USHMM.

Asimismo encontraron a cerca de 7000 personas, extenuadas y enfermas, en el interior del campo. A pesar de los esfuerzos de las tropas y médicos de los aliados más de la mitad fallecería a los pocos días de haber sido liberados.

Habría que esperar al 20 de noviembre de 1945 para que comenzara el proceso de Nuremberg, en el que se juzgó a ocho organizaciones hitlerianas y 24 dirigentes nazis por los crímenes y atrocidades cometidas.

Doce de estos prominentes nazis fueron sentenciados a muerte. La mayoría de ellos admitió haber cometido los crímenes de los que se les acusaba, aunque apenas 3 de ellos mostraron arrepentimiento.

La autoridad más alta del estado Nazi, Adolf Hitler, no estuvo presente. Al igual que muchos de sus más estrechos colaboradores, se había suicidado durante los últimos estertores de la Segunda Guerra Mundial.

Acusados en el proceso principal de Nuremberg.
De delante atrás y de izquierda a derecha: Göring, Hess, Ribbentrop, Keeitel, Dönitz, Traeder, Schirach y Sauckel. Cortesía de National Archives and Records Administration.

Nuremberg