Condiciones sanitarias

La insalubridad y el hacinamiento en el campo

Los recién llegados que lograban sobrevivir a la selección en die Rampe («el andén») de Auschwitz eran inmediatamente conducidos a unas instalaciones conocidas como “la sauna”. Allí eran desinfectados, rapados, privados de sus prendas y objetos de valor y tatuados con un número, por el que en lo sucesivo deberían responder ante las autoridades del campo. 

A continuación, mercenarios de la SS los dirigían a la zona de cuarentena, donde inmediatamente entraban en contacto con el funcionamiento del campo, incluyendo los castigos arbitrarios, la falta de privacidad y la ausencia de atención médica.

Prisioneras
Reclusos

Prisioneros y prisioneras judíos con el uniforme característico, tras ser registrados en Auschwitz. © Yad Vashem.

Durante su estancia en Auschwitz, los prisioneros solo recibían un único uniforme, harapiento, y un par de zapatos o toscos e incómodos zuecos de madera que producían graves heridas a la mayoría de presos, haciéndolos enfermar. Esta ropa, con la que trabajaban durante el día y dormían por la noche, estaba a menudo infestada de piojos.

camisa recluso

De los más de 1.3 millones de personas deportadas a Auschwitz, menos de 400.000 recibieron un número de prisionero e ingresaron en el campo. El resto, fueron directamente asesinados. © Paweł Sawicki.

Esto, unido a la hiperpoblación del campo y el hambre, hacía que enfermedades contagiosas como la disentería se extendieran con facilidad entre los presos, incapaces de sobrevivir a ellas. 

Los prisioneros de Auschwitz vivían además en barracones totalmente insalubres, sin apenas ventilación ni aislamiento de las temperaturas extremas habituales en Oświęcim, donde los inviernos son especialmente duros. Estas edificaciones primitivas tampoco disponían de baño y apenas contaban con un único balde en su interior para los cientos de habitantes de cada bloque.

Barracón
Barracón Auschwitz

Interior de un barracón en el campo de exterminio Auschwitz II – Birkenau. Hasta seis personas dormían en cada camastro de las 36 literas de madera existentes en cada barracón. Izquierda: © Paweł Sawicki. Derecha: Cortesía de National Archives and Records Administration.