Alimentación

La falta de comida y agua

En Auschwitz, al igual que en el resto de campos de concentración y exterminio nazis alemanes, el hambre era crónica y omnipresente, siendo el principal motivo del descenso de la esperanza de vida hasta las pocas semanas o meses.

Y es que, aunque oficialmente existía un menú equilibrado para los presos, en realidad, poco tenía este que ver con la comida que se distribuía en la cantina de Auschwitz.

cuenco rojo

En Auschwitz, tener un bol o no tenerlo marcaba la diferencia entre la vida y la muerte. Sin él, era imposible recibir la mínima ración de alimentos. © Paweł Sawicki.

 

La ración diaria de alimento consistía en un tazón de una amarga bebida parecida al café como desayuno, un plato de sopa aguada a partir de verduras podridas o carne a mediodía y un mendrugo de pan con una pequeña ración de margarina antes de dormir.

Aunque en ocasiones era aún menor. Y es que, del mismo modo que aquellos que se encontraban al final de la cola de reparto a menudo no recibían alimento alguno, los miembros de la SS castigaban arbitrariamente a los presos privándoles de la alimentación.

Tras unas semanas en el campo ingiriendo esta ínfima cantidad de calorías y aquejados por diarreas, fuertes dolores abdominales y el consiguiente deterioro anímico, muchos prisioneros morían desfallecidos.

hambre
Dibujo Olere

El hambre consumía primero la grasa, después los músculos y por último el alma de los prisioneros. A la izquierda, fotografía tomada en el campo nazi alemán de Mauthausen. Cortesía de National Archives and Records Administration. En la derecha, dibujo realizado por David Olère, polaco judío superviviente de Auschwitz. © Ghetto Fighters’ House Museum.