Ángel Sanz Briz; el diplomático español que salvó a 5.000 judíos de los nazis

El diplomático que salvó a 5.000 judíos en Budapest, por el escritor Julio Martín Alarcón

Ángel Sanz Briz, el Oskar Shindler español

Apenas un año antes de terminar la guerra, a mediados de 1944, Hungría albergaba la última comunidad judía de Europa que no había sido aniquilada. Con la invasión del Tercer Reich en marzo comenzaron los planes de la Solución Final para deportar a Auschwitz a los cerca de 800.000 judíos que habían escapado hasta entonces a la persecución.

Mientras, en Budapest, el joven diplomático Ángel Sanz Briz había quedado como máximo responsable de la legación española en Hungría. Conmovido por la desesperada situación de los judíos se dispuso a hacer todo los posible para salvar a tantos como pudiera hasta conseguir, gracias a su heroísmo y determinación, evitar la muerte de cerca de 5.000.

En verano, las protestas del diplomático contra el gobierno de Hungría, coordinada con la de las embajadas de los países neutrales, Suecia, Suiza, Portugal y el representante de El Vaticano, consiguieron detener las deportaciones al campo de Auschwitz, dirigidas por el teniente coronel de las SS, Adolf Eichmann, y el gobierno húngaro títere de Berlín. Para entonces, casi 400.000 judíos de las provincias habían sido asesinados ya en las cámaras de gas.

En la capital, aguardaban aún otros 200.000 que pronto fueron recluidos en condiciones penosas en el gueto de Budapest. Fue entonces, en el otoño de 1944, cuando Sanz Briz comenzó a expedir pasaportes y cartas de protección de la legación española tras duras negociaciones con las autoridades del partido nazi húngaro de la Cruz Flechada que gobernaban ya el país.

Con gran astucia y sangre fría se inventó que se trataban de judíos sefardíes de origen español y se las arregló para convencer a los húngaros de que se expidieran primero 100 pasaportes y después 300. Con la ayuda del personal húngaro al servicio de la legación, convirtió además cada pasaporte en un documento que servía no solo para una persona, sino para una familia, ampliando así el número.

Mientras, contraviniendo su estatus diplomático comenzó a esconder judíos en la propia legación e incluso en su residencia personal. En noviembre, redobló sus esfuerzos emitiendo otras 1.898 Cartas de Protección, con el conocimiento del gobierno de Franco que, sin embargo, le había dado ya permiso para abandonar la ciudad ante el avance soviético.

Sanz Briz se quedó hasta principios de diciembre negociando incansablemente e incluso sobornando a los oficiales húngaros para evitar que los judíos con documentos españoles corrieran peligro. Extendió además la protección de la legación española a ocho edificios en el llamado gueto internacional de Budapest, que sirvieron para salvar a otros miles más de la voracidad asesina de los nazis húngaros, el frío y el hambre.

Con la ayuda de la secretaria de la legación Elisabeth Tournée, el abogado Zoltan Farkas, el italiano Giorgio Perlasca, el empresario húngaro Jenö Sorg y la familia Zsigmond, consiguieron suministrar provisiones para que no perecieran de hambre durante la terrible escasez del asedio.

Su heroísmo y gran capacidad diplomática, poniendo en riesgo su propia vida, sirvió para evitar la muerte segura de unos 5.000 judíos. El Yad Vashem le concedería el título de Justo entre las Naciones en 1989, cuando España reanudó relaciones diplomáticas con Israel. Lo recogió entonces su viuda Adela Quijano, ya que Sanz Briz había muerto en 1980 sin haber reivindicado nunca públicamente su increíble labor.

Julio Martín Alarcón (Madrid, 22 de abril de 1977) periodista y escritor, es autor de El ángel de Budapest. La lista de Sanz Briz (2016) sobre el diplomático español Ángel Sanz Briz y el Holocausto en Hungría.

Dedicado a la investigación y divulgación histórica, es articulista de El Confidencial y colaborador de El Independiente. Fue redactor de El Mundo y la revista La Aventura de la Historia donde fundó la sección digital de Historia en la web de El Mundo.

@Julio_M_Alarcon